Volver a Historias

Odile Cortes

C CHINAMPA
Fundadora de IntegraRSE, consultora en sostenibilidad y promotora de impacto socioambiental
El cambio se construye en movimiento

Odile Cortes

Odile estudió para cambiar el mundo desde la política. Durante un tiempo lo intentó: opinión pública, gobierno, espacios donde —en teoría— se toman decisiones que transforman realidades. Pero algo no hacía sentido. No era una incomodidad menor, era una sensación persistente de que ese camino no estaba generando el cambio que ella imaginaba.

Y entonces apareció una pregunta distinta: ¿y si el cambio no solo pasa por ahí?

A media carrera tomó un diplomado en jóvenes socialmente responsables. No parecía una decisión radical, pero sí fue un punto de quiebre. Ahí entendió algo que le cambió la forma de ver todo: el sector privado también puede ser un espacio para hacer desarrollo social.

No era el plan original, pero sí era lo que hacía sentido. Y cuando algo hace sentido, cuesta ignorarlo.

Lo que siguió no fue un salto inmediato, sino un proceso. Hasta que llegó un momento muy concreto que marcó el inicio de todo: cuando trabajaba en una consultora en el área de Responsabilidad Social, le pidieron salir a vender ese trabajo, y pensó —con una mezcla de intuición y claridad— “si ya lo estoy haciendo, lo puedo hacer por mi cuenta”.

En ese momento, ella estaba cursando su maestría y justo así nace IntegraRSE como un proyecto de esta maestría, que fue tomando forma con el tiempo.

Hacer mejor lo que ya existe

IntegraRSE buscó primero acompañar a pymes que querían trabajar en sostenibilidad pero no tenían la capacidad técnica; después empezaron a colaborar también con grandes empresas, diseñando proyectos, proponiendo ideas, abriendo conversaciones.

Hoy es una empresa social que busca algo muy concreto: que personas y organizaciones se conviertan en agentes de cambio socioambiental.

Pero más allá de su crecimiento, hay algo que se ha mantenido constante: su forma de entender la sostenibilidad.

Odile la explica sin complicarla: Hacer lo que ya haces, pero disminuyendo lo malo y potenciando lo bueno.

Sin discursos innecesarios. Sin verlo como una carga adicional. Más bien como una forma de hacer mejor lo que ya existe.

Eso implica hacerse preguntas incómodas, una y otra vez: ¿Quién no está en la mesa? ¿A quién más podríamos incluir? ¿Cómo podríamos hacer esto mejor?

El impacto, entonces, no siempre es evidente ni inmediato. No siempre se traduce en grandes números. A veces es más sutil.

Para Odile, el objetivo es que quienes interactúan con su trabajo salgan, aunque sea un 1% distintos: con más conciencia, más preguntas, más empatía. Y eso, también mueve cosas.

La incomodidad es parte del trabajo

Pero su historia no se queda solo en lo inspirador. También hay una parte incómoda que decide nombrar.

Dentro del sector de sostenibilidad —ese mismo que busca transformar otros espacios— existen muchas de las mismas incongruencias: pagos tardíos, condiciones injustas, falta de ética.

Y para ella, eso no puede ignorarse.

Porque hablar de impacto también implica revisar cómo operamos hacia adentro. Congruencia también es impacto.

Salarios dignos. Pagos justos. Procesos claros. No como discurso, sino como práctica.

Sostener un proyecto por más de una década bajo esas condiciones no es menor. IntegraRSE ha crecido sin inversionistas externos, construido desde el trabajo, la calidad y mucha paciencia. En un entorno donde muchas iniciativas no logran sostenerse, eso también dice algo.

Sostener, soltar y seguir construyendo

Hoy, cuando piensa en el futuro, no habla necesariamente de crecer por crecer. Habla de algo más complejo: que el proyecto pueda sostenerse sin ella. Que tenga vida propia. Que el impacto no dependa de una sola persona.

Al mismo tiempo, hay nuevos caminos que ya están tomando forma. La creación de una fundación, la operación del primer bono de impacto social en Nuevo León, la posibilidad de detonar más mecanismos como ese en el país.

Todo esto representa a Odile: La capacidad de evolucionar y crecer en movimiento.

Pues en su historia que el cambio ni el crecimiento ha sido lineal, no empezó con la formula clara y su rumbo no está completamente definido, y es esa libertad la que le permite encontrar siempre nuevas maneras de impactar.

Pero siempre ha tenido una decisión clara: tiene que hacer algo y encontrar los caminos que le permitan generar el mayor cambio.

Porque al final, una chinampera no es alguien que ya tiene todas las respuestas, es alguien que esta dispuesta a moverse para encontrarlas. Es alguien que se hace preguntas, que se incomoda y que intenta hacer mejor lo que ya hace.

Y eso es suficiente para empezar a transformar.

Compartir:

¿Quieres Compartir Tu Historia?

Las Chinamperas registradas pueden compartir sus experiencias y reflexiones con la comunidad.

Únete a Chinampa